El patrimonio construido de una ciudad como Barcelona no se circunscribe únicamente
a su casco antiguo, sino a todas aquellas construcciones que la significan históricamente
y que configuran los testimonios físicos de su pasado; sea en el centre o en sus
barrios. Este es el caso de la masía de Can Fargas, en el barrio de Horta, donde
los estudios realizados el año 2009, pusieron al descubierto la torre románica primigenia
del siglo XII, con su puerta, les aspilleras y sus arcos. Los estudios
realizados evidenciaron también las significativas ampliaciones de época gótica
y, en especial, las grandes transformaciones barrocas y finalmente contemporáneas;
momento en que la masía adquirió su última función productiva antes de
convertir-se en una residencia privada.